Informe presidencial promueve la reforma migratoria

En su quinto discurso del estado de la Nación, el presidente Barack Obama instó al Congreso a “reparar nuestro sistema de inmigración fracturado” y proporcionar a millones de inmigrantes indocumentados un medio para obtener una “condición legal en EE. UU.”

Si bien sus observaciones sobre la inmigración fueron breves, el presidente centró su mensaje en la posible ganancia que la reforma acarrearía para demócratas y republicanos, como así también para la economía en general.

“Los economistas independientes afirman que la reforma migratoria hará crecer nuestra economía y reducir el déficit en casi USD 1 billón en las próximas dos décadas”, dijo Obama. “Y con buena razón. Cuando la gente viene a cumplir sus sueños (estudiar, inventar y realizar contribuciones a nuestra cultura) hace de nuestro país un lugar más atractivo para que las empresas se instalen y creen puestos de trabajo para todos”.

Entre los que ovacionaron las observaciones del presidente Obama se encontraba Cristian Ávila, un joven activista de inmigración indocumentado. Ávila recibió una invitación para sentarse junto a la primera dama Michelle Obama y a Jill Biden, la esposa del vicepresidente.

Ávila, al igual que muchos DREAMers, vino a EE. UU. en su niñez y considera a este país su hogar.  Sus padres lo trajeron a EE. UU. a los 9 años y por eso su condición inmigratoria nunca siquiera cruzó por su mente hasta que estaba por graduarse de la escuela secundaria.

Como Ávila quería asistir a una universidad, solicitó becas. Si bien sus calificaciones en la escuela secundaria reflejaron que era un niño brillante con un gran futuro, al final Ávila fue rechazado por su condición migratoria ilegal.

Una de las primeras cuerdas salvavidas que les lanzaron a Ávila y a las millones de jóvenes como él fue la orden ejecutiva de Obama de implementar la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que proporciona una autorización de empleo de dos años y una prórroga de la posible deportación. Pero para Ávila y los millones de otros DREAMers, la naturaleza temporaria de la DACA significa que hay mucho más trabajo por hacer.

Este es un desafío que Ávila no toma a la ligera. A fines del año pasado, el joven de ahora 23 años se dispuso a despertar la conciencia social sobre temas relacionados con la documentación con una huelga de hambre de 22 días en el National Mall.

Ávila, que ahora trabaja como coordinador de actividades de votantes para Mi Familia Vota, un programa de compromiso cívico latino sin fines de lucro, afirma que la política relacionada con la reforma migratoria ha tenido muchos altibajos.

Al recordar el momento en que se dio cuenta de lo que significaba ser “indocumentado”, Ávila explicó que sintió que “la reforma migratoria parecía estar muerta”.

Gracias a las palabras del presidente en el discurso del estado de la Nación, ahora Ávila se muestra mucho más optimista.

“Nos ganamos los corazones de los estadounidenses. Resucitamos la conversación”.